El INV había pronosticado que esta vendimia se iban a cosechar 477.860.000 kilos, un incremento interanual del 16%. El año pasado por causa de la sequía, las olas de calor reiteradas y las heladas tardías; esta provincia tuvo el peor registro de cosecha desde 1954.
Más mosto que vinos
Un dato llamativo para la segunda provincia vitivinícola del país es que este año se ha elaborado más mosto que vino en San Juan, según los cálculos privados de una de las principales entidades viñateras de la provincia. “Calculamos que hay un 53% de uvas que fueron a mosto este año”, dijo Ramos.
Lo atribuye a que el jugo de uva tuvo un salto en la demanda y en los precios, debido a la apertura de los mercados de Brasil y de Estados Unidos. Años atrás estuvieron cerrados a la importación de mosto argentino por trabas fitosanitarias el primero de los destinos, y por procesos judiciales de dumping y de subsidios, el segundo.
Los elaboradores se entusiasmaron más con vender un producto al exterior, en dólares y a un mejor precio que el vino que esta vendimia no alcanzo el valor esperado por los productores.
Según los cálculos de los productores de AVI, en todo el país este año se van a elaborar poco más de mil millones de litros de vino, para un consumo interno y externo anual de unos 1.100 millones de litros. “No va a faltar porque hay un stock del año pasado de más de seis meses de despacho”, dijo Ramos.
Menos bodegas
Este año el número de bodegas elaboradoras de San Juan cayó de forma drástica: menos de la mitad de los establecimientos elaboradores estuvieron cerradas. En total, hay 96 establecimientos elaboradores en el 2024, contra las 159 bodegas que están inscriptas.
¿Por qué no elaboraron vinos o mostos esas industrias? La entidad viñatera lo atribuye a la crisis macroeconómica y los costos: el precio del vino de traslado no cubre los costos de elaboración, afectando más a las pymes.
Por eso muchos bodegueros más chicos prefirieron este año vender sus uvas a bodegas con espaldas anchas, antes que hacer vino o mosto por cuenta propia y perder plata.
Es que en la elaboración del vino hay que calcular los costos financieros, los insumos y la energía. “Además, cuando la uva se ha vendido entre $220 y $230 el kilo y el vino de traslado está en $280 el litro, no conviene elaborarlo. No le conviene ni siquiera al maquilero o al bodeguero que hacía maquila que no tenía o tenía poca producción propia”, indicó el dirigente.
Claramente, las bodegas chicas que operan de esta forma, cuando venden el vino no recuperan los gastos que le demando elaborarlo.
Replicado de tiempo de san juan
