Con el objetivo estratégico de consolidar el patrimonio sanitario y ofrecer las máximas garantías internacionales para la colocación de productos agroalimentarios, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) dictó el cese definitivo de cualquier práctica inmunológica ligada a la Peste Bovina. A través de la Resolución 588/2026, el organismo federal inhabilitó de manera estricta la elaboración, importación, tenencia, distribución y comercialización de estas vacunas en todo el territorio de la República Argentina. La medida de fondo busca blindar el perfil zoosanitario del país frente a las exigencias de los mercados más exigentes del mundo.
La Peste Bovina es una severa patología viral que históricamente afectó a poblaciones de bovinos y búfalos, registrando elevadísimas tasas de morbilidad y muerte. No obstante, la enfermedad fue declarada oficialmente erradicada a escala global en el año 2011, período desde el cual la Argentina mantiene de forma ininterrumpida el reconocimiento como nación libre de la afección. Bajo este escenario, los comités técnicos del Senasa determinaron que la persistencia en la inmunización preventiva carecía por completo de sustento epidemiológico, representando un factor de riesgo innecesario para la ganadería nacional.
De acuerdo con los fundamentos de la normativa, la aplicación de vacunas —ya sean a virus vivo atenuado, inactivado o recombinante— podría enmascarar una eventual reintroducción del virus en el rodeo y generar anticuerpos capaces de interferir con los muestreos de la vigilancia epidemiológica activa. El impacto directo de la prohibición absoluta se reflejará positivamente en los procesos de comercio exterior. Al alinearse de manera rigurosa con las recomendaciones internacionales para la etapa de post-erradicación, las autoridades argentinas dispondrán de herramientas más ágiles para destrabar negociaciones bilaterales y concretar la apertura de nuevos acuerdos comerciales destinados a la exportación de carne bovina, menudencias y subproductos. La resolución prohíbe asimismo el ingreso al país de cualquier animal de pezuña hendida que haya sido vacunado contra esta enfermedad.