Con una convocatoria que superó las expectativas de los organizadores, se llevó a cabo en la capital provincial la Jornada Técnica y Comercial de Legumbres. En ese marco, el presidente de la Cámara de Legumbres de la República Argentina (CLERA), Jorge Vidal, dialogó con la prensa especializada y manifestó su satisfacción por el nivel de los paneles y el marcado interés de los asistentes. El directivo señaló que los ejes del encuentro estuvieron centrados en dar respuestas técnicas a problemáticas urgentes del sector primario, tales como la degradación de los suelos, las rotaciones de cultivos y la implantación de cultivos de servicios.
Vidal hizo especial hincapié en que la inocuidad y la trazabilidad constituyen la punta de lanza de la agenda institucional: «Le estamos apuntando mucho a eso para que el productor tome conciencia, porque los mercados cada día nos exigen más y tenemos que ir preparándonos».
Alianza estratégica con el INTA frente a los suelos compactados
Uno de los hitos institucionales destacados durante la jornada fue la puesta en marcha de un convenio macro entre CLERA y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA):
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Trabajo conjunto: El acuerdo busca articular el conocimiento del INTA con un equipo propio de ingenieros y técnicos de la cámara para desarrollar nuevas variedades o mejorar los materiales genéticos actuales.
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Diagnóstico a campo: El dirigente advirtió que, si bien la Argentina cuenta con excelentes materiales disponibles, el potencial no se está explotando al máximo debido a limitantes climáticas y físicas: «Hoy los técnicos remarcaron que tenemos suelos que están muy degradados y compactados».
Competitividad comercial y la agenda de desregulación
Consultado sobre las políticas económicas vigentes y la eliminación de los derechos de exportación, el presidente de CLERA reconoció el impacto positivo de la medida para las economías regionales: «Sin duda que la quita de retenciones fue algo sumamente importante para el sector, nos puso más competitivos».
No obstante, matizó que la macroeconomía debe complementarse con reformas estructurales internas y condiciones climáticas favorables. «Lamentablemente, estos últimos años hemos venido con cosechas que no han sido buenas, y eso le dio lugar a países competidores a meterse en la cancha. Hay que mejorar muchos aspectos impositivos, costos logísticos e infraestructura», detalló. A pesar de esto, se mostró optimista respecto al capital humano y empresarial del sector: «Tenemos una cadena sumamente capacitada y profesional, con empresas muy afianzadas en el exterior y productores de gran capacidad. Si se alinean los planetas y el clima acompaña, vamos a estar en los primeros lugares del mundo».
Cultivos de invierno y especialidades: El partido contra los «monstruos» globales
Vidal repasó la actualidad de todo el porfolio de legumbres, clasificando las oportunidades de mercado según cada variedad:
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Garbanzo y Arveja: Se consolidan como cultivos de invierno sumamente importantes para el sector, sosteniendo un volumen de exportación considerable.
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La encrucijada de la Lenteja: El dirigente admitió que Argentina corre con desventaja frente a jugadores de escala mundial: «En lenteja estamos con una competencia muy fuerte que es Canadá, que es un monstruo, y la realidad es que Argentina todavía está un poco lejos para competir. Buscamos llevar un partido más parejo». Explicó que la producción nacional actual es chica, se destina casi en su totalidad al consumo interno y solo se realizan exportaciones puntuales a países vecinos como Uruguay, Chile y Brasil por una ventaja de cercanía geográfica.
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Poroto Mungo y Azuki: Aunque el país se ha venido consolidando en estas especialidades con fuerte proyección externa, Vidal advirtió sobre un problema de calidad en la última campaña: «Este último año se ha sembrado mucho, pero estamos viendo que hay muchos lotes con problemas de calidad porque en el fin del ciclo les agarró mucha lluvia y eso los perjudicó. Hay que ver cómo se manifiesta el mercado ante esto».