El Poder Ejecutivo formalizó la reducción de los derechos de exportación para las principales cadenas de granos y sus derivados. La medida, que rige a partir de su publicación, establece una disminución de alícuotas de carácter permanente para un conjunto de productos agropecuarios, en línea con la estrategia oficial de avanzar hacia la eliminación de estos tributos.
Desde la órbita gubernamental, se argumentó la necesidad de fortalecer la competitividad del sector agroindustrial y se reiteró la visión de que los derechos de exportación constituyen un impuesto distorsivo que debe eliminarse de forma progresiva, siempre que el equilibrio fiscal lo permita.
Las nuevas alícuotas implementadas representan la tasa más baja para la soja en casi dos décadas y modifican de la siguiente manera la carga fiscal sobre las exportaciones:
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Soja: Desciende del 26% al 24%.
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Subproductos de Soja (harina y aceite): Se reducen del 24,5% al 22,5%.
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Trigo y Cebada: Bajan del 9,5% al 7,5%.
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Maíz y Sorgo: Pasan del 9,5% al 8,5%.
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Girasol: Disminuye del 5,5% al 4,5%.
Esta variación tributaria fue anunciada como un paso clave para aliviar la carga fiscal del sector y potenciar su rol como motor de la economía nacional, responsable de aproximadamente el 60% de las exportaciones del país.
Se proyecta que este nuevo esquema impositivo tendrá un impacto fiscal estimado que oscilaría entre los US$ 511 y US$ 570 millones en el próximo año, mientras que, en términos de competitividad, la mejora teórica en la Capacidad Teórica de Pago para los productores se ubicaría en torno a los US$15 por tonelada de soja, US$4 para el trigo y US$2 para el maíz.