La planificación del pastoreo se consolida como la herramienta clave para transformar la ganadería tradicional en un modelo regenerativo y más rentable. Según el Ing. Agr. Pablo Preliasco, especialista en ganadería sustentable, el secreto reside en ajustar la carga animal y otorgar los tiempos de descanso necesarios para que las especies forrajeras más nutritivas puedan recuperarse. Este enfoque permite pasar de un pastoreo continuo, que degrada el suelo, a uno planificado que mejora la captura de agua y nutrientes.
Los resultados de este manejo son tangibles tanto en el bolsillo del productor como en el ecosistema. Al mejorar la calidad del pasto, se incrementa la ganancia de peso diaria de los animales y, en consecuencia, la producción de carne por hectárea. Además, los suelos saludables bajo pastoreo planificado actúan como sumideros de carbono, contribuyendo a mitigar el cambio climático.
El esquema propuesto por organizaciones como Fundación Vida Silvestre y la Alianza del Pastizal no requiere grandes inversiones en insumos externos, sino una mayor dedicación a la observación y la toma de decisiones. «Planificar el pastoreo es entender los ciclos de la naturaleza para ponerlos a trabajar a favor de la producción», señalan los técnicos. De esta manera, el campo no solo es más productivo hoy, sino que asegura su fertilidad para las próximas generaciones.