La ganadería argentina se encuentra transitando una curva ascendente en su stock, traccionada por una fuerte apuesta hacia la retención de vientres y una clara aceleración de los ciclos productivos. Así lo describió el especialista en nutrición animal de Conecar, Matías Medina, en una entrevista exclusiva para Agro24siete. El técnico señaló que el sector está respondiendo con inversiones genuinas en alimentación, dejando atrás el histórico concepto del animal como un mero «banco de ahorro» o amortiguador económico estático a campo.
«Hoy el productor sabe que tiene que ser eficiente. A menor edad de faena, los ciclos se aceleran en el campo y metabólicamente el animal es mucho más eficiente», explicó Medina, destacando que esta inversión se observa nítidamente desde la base: en el destete, la vaquillona, la vaca y la mejora de la crianza para arrancar con animales bien desarrollados desde abajo.
Ocupación histórica en los corrales y el desafío de las megatérmicas
Medina analizó el escenario actual de los rodeos nacionales frente a la llegada de las bajas temperaturas y el comportamiento de los establecimientos de engorde:
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Encierre profesionalizado: El especialista coincidió con los últimos informes sectoriales que marcan una ocupación de feedlots en niveles máximos, incluso históricos. Atribuyó esto al inicio del invierno, período donde el pasto detiene su crecimiento y obliga al confinamiento.
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Especialización del novillo: «Ya no hay lugar para la improvisación; estamos hablando de establecimientos profesionales que manejan mucho volumen de novillo de exportación», apuntó. El resultado del negocio hoy es positivo, aunque varía según el eslabón de la cadena (consumo interno o exportadores).
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La realidad del pasto en el Norte: Específicamente en la provincia de Salta y todo el NOA, las pasturas megatérmicas quedan estáticas con el frío. «El pasto se congeló, quedó diferido y no crece más. Se transforma en un material de mucha estructura pero muy baja digestibilidad», advirtió Medina.
La ciencia del Rumen: El efecto aditivo con estímulo
Para resolver este cuello de botella nutricional donde el forraje pierde calidad, Medina planteó que la suplementación proteico-mineral a mínimo costo es la herramienta clave para reactivar el metabolismo del animal:
«El efecto que se logra es un efecto aditivo con estímulo. El estímulo significa que el animal aumenta el consumo de forraje. Cuando el pasto cae por debajo de cierto valor proteico, el rumiante deja de comer porque no lo puede digerir. Las bacterias del rumen necesitan un mínimo de tenor proteico para multiplicarse y digerir la materia orgánica. Al darles las sales con nitrógeno no proteico —que es lo más económico—, las bacterias se multiplican, digieren el material diferido y lo transforman en kilos de carne».
El técnico remarcó que, además de activar la digestión del pasto seco, el aporte proteico es un requerimiento vital para el desarrollo muscular del animal en la etapa de recría.
Costo-Beneficio: Pasar de 100 a 400 gramos diarios
En términos económicos, Medina defendió la excelente adopción que tiene esta tecnología en el NOA debido a su practicidad y rápido retorno financiero. Detalló que el costo diario de suplementar con una sal proteica equivale apenas al valor de 50 o 60 gramos de carne por día, mientras que la respuesta productiva del animal se eleva con una ganancia de hasta 300 gramos diarios.
«No es lo mismo encarar una recría estancada en 100 gramos de ganancia diaria por no hacer nada, que pasar a 400 gramos con una tecnología de bajo costo. Es un salto enorme y terrible para los campos», graficó. Finalmente, explicó que según la disponibilidad forrajera de cada establecimiento, Conecar recomienda desde sales proteicas puras hasta suplementos más voluminosos con aportes energéticos y minerales para corregir la dieta cuando el pasto falta por completo.