El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) avanza en un proyecto estratégico para identificar y validar materiales genéticos de soja capaces de sostener su rendimiento productivo frente a sequías estacionales cada vez más frecuentes e intensas.
El trabajo, liderado por el grupo de Fisiología del Estrés Hídrico y Microorganismos del Instituto de Fisiología y Recursos Genéticos Vegetales del INTA, utiliza la variabilidad del banco de germoplasma del organismo para seleccionar líneas prometedoras y trasladarlas desde ensayos de invernadero hacia evaluaciones a campo.
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Resultados en campo: Ensayos realizados en Rosario durante enero —período crítico de llenado de granos— confirmaron que los materiales que respondieron favorablemente en condiciones controladas en etapas vegetativas también mantuvieron su desempeño productivo frente a la falta de agua a nivel de lote.
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Plataforma de fenotipado: El organismo implementó una plataforma tecnológica que permite someter plántulas a déficit hídrico controlado para diferenciar rápidamente entre materiales tolerantes y susceptibles, acelerando el proceso de selección inicial.
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Reducción de plazos: Según explicó la investigadora Carla Guzzo, esta metodología permite acortar entre 2 y 3 años el proceso de selección previo a la inscripción comercial de una nueva variedad de soja.
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Transferencia a otros cultivos: El mismo esquema de evaluación y validación ya ha sido aplicado con éxito en programas de mejoramiento de trigo, maíz, avena y maní.
Actualmente, el equipo evalúa dos nuevas líneas desarrolladas por el programa de mejoramiento del INTA para verificar si consolidan en el campo la tolerancia hídrica observada en invernadero.