Los agricultores locales poseen una riqueza de conocimientos arraigados en la práctica y la experiencia, especialmente en lo que respecta a las densidades de siembra y al manejo del riego. Estos saberes han sido desarrollados a lo largo del tiempo a partir de un aprendizaje empírico, sin embargo, carecen del respaldo de investigaciones agronómicas que validen sus prácticas.
A menudo, al intentar encontrar correlatos entre las prácticas locales y las evaluaciones científicas, nos enfrentamos a una falta de sustento investigativo. Mientras que se ha realizado amplia investigación en variedades comerciales de maíz en regiones como la pampeana, el estudio de las variedades locales es menos frecuente y escaso en información que pueda respaldar las prácticas tradicionales.
Mariana Ferreyra, en una entrevista exclusiva con Agro24siete, resalta la importancia de reconocer y valorar los conocimientos transmitidos de generación en generación por los agricultores. Estos conocimientos, basados en la experiencia directa del terreno, abarcan desde la densidad de siembra más adecuada para cada altitud hasta las mejores prácticas de riego adaptadas a las condiciones específicas de cada agricultor.
Si bien estos métodos empíricos han demostrado ser efectivos y prácticos, su falta de respaldo científico limita su potencial para mejorar las condiciones de manejo. La necesidad de más investigaciones y literatura en torno a estos recursos genéticos locales se presenta como una oportunidad para desarrollar prácticas más eficientes y sostenibles en la agricultura.


